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Relatos de una Pareja Tántrica - Tips para Parejas

Las primeras veces que comenzamos a tener encuentros sexuales con mi pareja, era un poco fome, en lo que respecta a las respuestas de excitación, la duración, la penetración rápida y acelerada, en fin... en ese entonces pensábamos en sólo en alcanzar la meta, los orgasmos o eyacular, sin preguntarnos nada más sobre el sexo ni pensar sobre la energía.


En ese tiempo la atmósfera era mucha piel, suavidad, "está todo bien!", decíamos. Sintiéndonos muy enamorados, gracias los intereses en común, proyectos de vida, más la oxitocina y otras hormonas sexuales que se desplegaban de nuestros cuerpos eróticos y seductores de los primeros meses.


pareja tomada de la mano en la cama
Karla & Iván. Pareja Tántrica

Después de eso y hasta el tercer año de relación, los encuentros sexuales iban variando, con matices más atrevidos y excitantes, echábamos a volar la imaginación para hacerlo de distintas formas, posturas y lugares. Cosa buenísima, porque nos generó más apertura, confianza, creatividad y chispa en la relación.


Y desde el cuarto año, la cosa fue variando de más a menos. Comenzó a aparecer la sensación de estar cansada, no sentir deseo o no estar verdaderamente prendida, pero no era tema y que de igual manera, hasta ese momento, ambos sentíamos que estaba todo bien, todo ok! Claro, con el tiempo comprendí que el deseo debe regarse, al igual que las plantas, si una no se preocupa se marchita.


Sin embargo, en mi mágica y curiosa forma de encontrar mi propósito de vida, al quinto año de la relación, se me ocurrió trabajar el tema de la sexualidad pero de una perspectiva más espiritual, porque ya llevaba trabajando en mi rol profesional ese tema nueve años, pero con un enfoque muy diferente. Se presentó la oportunidad de ir a un curso de Tantra al extranjero y para mi sorpresa mi compañero dijo que sí y fuimos (otro día les contaré este fragmento de la historia más completa).


foto grupal de parejas en salon de meditaci
Karla y Iván 2016. Encuentro de Tantra Parejas

En ese curso, descubrimos qué es el Tantra y su relación con la sexualidad, el sexo y la vida en pareja. Ampliamos nuestra forma de entender la sexualidad, nuestros cuerpos y lo más importante nos dimos cuenta que habíamos hecho el amor incontables veces y que todavía no sabíamos cómo funcionaba la energía sexual.


Desde ese momento, nos prometimos realizar una investigación a fondo sobre los misterios del sexo, y en particular decidí trabajar con las personas de forma individual y las parejas para su sanación y crecimiento en la sexualidad en sus diversas dimensiones física, mental, emocional, energético y espiritual. Tiempo después se sumó mi compañero al trabajo.


Hoy en día puedo contarles que, los avances de esta investigación es que hay preguntas que se repiten como una constante en las parejas ¿qué podemos hacer para encender el fuego?, ya no sentimos el mismo deseo que antes, ¿qué hacemos?


pareja se da un beso con puesta de sol al fondo
Karla y Iván. Beso puesta de Sol

El enfoque a esta pregunta es Tantra!, porque no solamente les anima a reactivar el fuego, sino mejor!, les ayuda ampliar el fuego individual y dual que se genera durante el sexo; y al mismo tiempo aumenta el grado de intimidad, se profundiza en el cariño, se despiertan sensibilidades corporales desconocidas, pues toda práctica es desde el corazón y no de los genitales. Acrecentando la sensación de logro y calidad en el vínculo amoroso y sexual de la pareja.


Para ir finalizando, con el tiempo el Tantra me ha mostrado un nuevo estilo de hacer el amor, que no solo ha escarbado hondo en mis deseos y mis sombras de mi vida sexual, sino que me ha hecho comprender vivencias más satisfactorias, dándole significado a mi propio concepto del amor y resignificado el placer que habita en mi, y que todas las personas también tienen.


con amor,


Karla Zúñiga, Terapeuta y Facilitadora de encuentros del @centroamorpropio


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